Direcciones Opuestas

Nuestras miradas convergieron en un mar de sueños y posibilidades infinitas en el que ambos queríamos nadar juntos. Acompañando mis primeras patada confiadas en el mar, permitiendo que perdiera miedo a su inmensidad. Yo calmaba tu frío y hacía que valoraras la serenidad de ese inmenso mar.

Afianzamos la realidad de que juntos no perderíamos el rumbo, que cuando tú te desvíaras yo te guiaría y cuando yo no quisiera seguir tu me llevarías en tus hombros. Encausados en la misma dirección así fuera lejos de la orilla. Que inocentes fuimos…

Tormentas han aparecido que nos han hecho naufragar solos, cada quien por su lado, cada quien en su pedazo de mar.

El destino juntó de nuevo nuestras miradas y continuamos nadando hacía la misma dirección. Quizás, solo quizás, por eso nos encontramos de nuevo, porque jamás desviamos nuestras miradas del mismo objetivo, de la misma meta. Buscando desesperados nuestros cuerpos de nuevo dentro de toda esa inmensidad.

Pero el océano es indescifrable, impredecible y muchas veces incomprensible, no basta con querer nadar con todas tus fuerzas… si la tormenta llega, te arrastra.

Nuevamente, al abrir los ojos, nuestros horizontes ya no eran los mismos, tampoco extrañabamos nuestras miradas, o sí, quizás la ternura y complicidad que en ella se guardaba.

Nadamos sin ver hacia atrás sin darnos cuenta que ese océano era el mismo, que el agua que acariciaba tu rostro era el mismo que arropaba mi cuerpo.

No sé si algún día ese océano inconmensurable haga que nuestras miradas se vuelvan a encontrar, quizás sí, quizás no, pero sin duda seguiremos de largo si nuestros horizontes son opuestos.

Convaleciente

Imagen By Oscar Olivares, @olivarescfc

La imagen de la muerte se refleja en aquel convaleciente que sin lucha alguna se despide internamente de su vida, andando en el mundo como un zombi, sin sentir tan siquiera el viento enfurecido aunque cabalgue sobre él, ¿qué hace volar el alma de este ser?, pues la búsqueda sin cesar de aquel que le ha robado la vida, un ser tan poderoso que de un momento a otro, sin pedir permiso siquiera, tomó su aliento y su vida en sus manos con tan sólo una mirada.

Una mirada capaz de transportar a cualquiera al mundo que ha deseado, una mirada que mata mientras da vida y electrifica la silueta del alma.

La Fortuna de Saberse Afortunado

Imagen By @cupofyou

He sentido mis ojos brillar como diamantes  cuando veo al amor de mi vida.
He sentido como el oxígeno llena mis pulmones sin oprimir mi pecho con pesadez.
He sido testigo de la relatividad del tiempo y espacio estando a su lado.
He despertado en medio de la noche, he visto su cara y tenido la certeza de que estoy justo donde quiero estar.
He llegado a suspirar con la mente totalmente en blanco…
He estado 100% en el presente y se siente excepcionalmente bien.
Que privilegio sentirlo y que fortuna saberme afortunada.
💗

La Muerte, Dios y El Diablo

A veces pienso en la muerte no como un acto que sucede sino como un ente. Quizás, desde niña, me quedé con una imagen caricaturesca de un ser del más allá con una túnica negra, capucha y oz, me quedé con la imagen de La Parca. Quizás desde ese momento se guardó en mi mente ese ente rondando con una lista en su mano ideando o tal vez siguiendo ordenes de buscar a quien este falleciendo o quien va a fallecer. Me pregunto si es ella quien toma las decisiones de cómo y cuándo morirá alguien o es Dios, Yahveh, Jehová, Elohim, Alá, Ra o como quieran llamarlo.

E igual me pregunto si el diablo, satanás, lucifer, belcebú (como lo llamen), también tomará decisiones sobre quien muere o quien no.

Si la muerte tiene su propia lista de nombres, con fecha y hora de partida, ¿quien coloca esos nombres allí? ¿la muerte?.

La Muerte ¿es mujer, hombre o es un ser sin genero?. Bueno, centrándome de nuevo 👇

Si es La Muerte quien decide, todo este tiempo hemos juzgado a Dios de manera injusta. Y si es Dios quien decide y es el quien le da los nombres a La Muerte, entonces ella trabaja para Dios. No es Dios quien se lleva a un fallecido, es La Muerte quien se lo lleva a Dios. Y si es así, por qué Dios decide enviar a La Muerte a lugares tan dantescos como una masacre, una violación, una explosión, entre otras tantas escenas…?, o ¿es La Muerte quien decide el cómo y el cuándo?, si es así ¿Dios acepta que La Muerte le lleve almas masacradas? o es que ¿La Muerte tambien trabaja para el diablo?. Y si ese fuera el caso, ¿Por qué Dios trabaja con alguien que trabaja para el mal?.

El diablo aceptaría para competir y provocar a Dios, pero ¿Dios por qué aceptaría algo así?.

O La Muerte no es un ente, sino sólo un acto que lleva a cabo Dios o el diablo. Entonces, si es así, ¿hay muertes que planea el diablo pero el alma es para Dios y muertes que planea Dios donde las almas son para el diablo?.

De ser así, esto sólo es un campo de batalla, un juego de ajedrez entre Dios y el diablo donde nosotros somos las piezas.

En el caso de que Dios planee muertes donde el alma sea para el diablo, se podría decir que Dios esta expulsando el mal de este mundo… pero, cuando el diablo planea una muerte donde el alma será para Dios, entonces ¿es por venganza?.

En este contexto, ¿El Diablo trabaja para Dios o Dios trabaja para el Diablo?

En todo caso, si al final sólo somos almas, entonces ¿qué es esto?,  ¿un convenio o contrato entre Dios y El Diablo?.

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